Sunday, December 28, 2008

When Do You Beat Cubefield

Cargo Axis


Pesan los pasos
de la caminata estática.

Pesa lo innecesario
de esta premonición.

Pesa todo aquello
que te trajo
que te acercó
para apagarme

lesiones ocupantes
de espacio real.

Cucuruchos de anime
y papel de aluminio,
confetti, minúsculas
basuritas en mis ojos.

Pesa el pensamiento
que no puedo volcar
hacia otra cosa
que no seas tú

porque
no
sé
cómo no.

La inmensidad se reduce
a un solo punto
donde estoy anclada

-esperando el colapso-

mientras su vaivén
consiente burlarse
en su repetitiva
libertad.

Mientras la duda
te sigue adosando
a los pasos

que no puedo dar
hacia mí allá afuera,

y yo sigo sofocando(me),
cerrando la puerta
de emergencia.

[Cuando me hunda]

Te obligaré a flotar
cuando me hunda,
porque aliviaré mi carga...

Pero mientras, hoy pesan
todas estas letras
que te has tragado
a expensas
de mi no saber

cómo

ahogarte.

Saturday, December 20, 2008

Power Of Attorney Pick Up Check




Me tomo de las manos cautiva de mi propio miedo a la soledad, asumido en cada momento de palmas vacías y miradas ausentes. Tiritando, sin saber qué hacer, o a qué no temer. Pavor de algo que embruja mis pasos y acosa mis lágrimas. Plegarias blasfemas emigran para destrozarse en el aire afilado luego de aventarse desde mis labios. Extraño su beso entre todos los dedos cruzados de mi propia incertidumbre dibujada en el extrañamente puro blanco del vacío absoluto.

Intento respirar, pero en lugar de ello, toso una tos violenta de quien que sufre por una espina alojada en un bronquio y la quiere liberar. Sí, sí, la enferma, la que no sabe olvidar y se contagia de desilusión y realidad. Tísica y álgida en un costado del pecho que soporta el cuantioso peso de mi cuerpo, calculado en un aproximado de 10 millones de fragmentos cardíacos, todos automatizados y capaces de latir a su propio ritmo. 10 millones de verdades, todas auténticas y contradictorias, mirándose y multiplicándose milagrosamente en los espejos de su inmediato final.

La noche huele a gris, a sola, a quieta, a aire y a lo que es más que eso que no está. Huele a los perfumes orgánicos de mi habitación. Huele a tu cuerpo colapsado derramando cansancio sobre las sábanas… a alcohol prohibido, a saliva, a besos extendidos en las horas de ocio. Mi ansiedad es directamente proporcional a mi olfato, que te trae a mí y que te destaca más mientras pasa el tiempo en silencio y lluvia gris.

Tuerzo los ojos. Quizás mirar hacia adentro me dé una respuesta acorde a la pregunta que no he hecho todavía. Todavía más larga que aún, más común, más entendible en el contexto. Más maleable. Y no… desaliento: el panorama tan adentro es tan críptico como los resultados externos. Tiene sentido… porque las secuencias consecuentes de los ademanes y las palabras diurnas y nocturnas no alcanzan al ser humano más cercano y permanecen sin comprenderse. Por ende, las consecuencias de ser un ente transparente no tienen ninguna repercusión sobre la ruta terrestre alrededor del sol.

Mi costado derecho pide tregua. La carga abruma su capacidad y resistencia. Me vuelvo sobre la espalda y siento numerosas cicatrices de antiguos latigazos y previas puñaladas contraerse dolorosamente, mientras en mi tórax hueco resuenan los añicos antes descritos. Lentamente el aire se mueve en mis pulmones, mis tetas suben y bajan rítmicamente, como si las halaran cuerdas invisibles que no responden a mi voluntad. Ambas piernas cuelgan de mi abdomen, ¡qué inútiles jirones de carne! Entre el cielo y mi vientre se quemó una esperanza en forma de mano.

Por aquí pasó una excusa violenta y fugitiva, incondicional con su circunstancia. Por aquí pasó un amargor alado que besó mi labio derecho y se fugó envuelto en la gloria de un orgasmo. Por aquí pasó el que me sintió desde siempre, y me invocó en su desaparición, convocándome a comparecer ante sus ojos en forma de mensajes sin destinatario ni sentido ni orden ni caos. Por aquí pasó, pasó y siguió pasando tocando besando limpiando pisoteando ensuciando limitando terminando. Hubo días en que pasó sin saberlo, alojado en mis manos, en mis palmas solitarias. Pero ya todo eso ha pasado.

El brillo tenue del alba sin promesas comienza a manchar pedazos asimétricos del cielo… mi liberación, cerrar los ojos, la noche velada me ha dejado dormir esta mañana.